El acto realizado ayer en la plaza de Viamonte al 1200, en la Ciudad de Buenos Aires, nunca debió haberse hecho. Sin embargo, los cientos de muertos causados por la violencia que existe en el fútbol argentino merecían, como mínimo, un reconocimiento tal, más allá de que en realidad, la resolución de sus asesinatos debiera ser el auténtico homenaje.La Legislatura de la Ciudad, junto con la Fundación Familiares de Víctimas en el Fútbol Argentino (FAVIFA) y otras instituciones vinculadas, descubrieron una placa en honor de los hinchas asesinados ante el por lo menos ineficiente sistema de seguridad que rige en las canchas del país.
Estuvieron presentes Martín Hourest, diputado de la Ciudad e impulsor del proyecto en la Legislatura, la diputada nacional Delia Bisutti, representantes de la Defensoría del Pueblo de la Capital Federal y también de la ONG Salvemos al Fútbol, coordinada por Mónica Nizzardo y el ex juez Mariano Bergés.
Pero la presencia más importante fue la de los familiares de las víctimas, portando carteles y vistiendo remeras que recordaban a los hinchas fallecidos.
“Esperemos que esta lucha no termine más: quiero pedirle a los jueces que castiguen a los asesinos de nuestros hijos”, pidió, acongojada, Norma Roldán, madre de Matías Cuestas, un hincha de Atlanta asesinado en 2006.
La ubicación de la placa homenaje fue causalmente elegida: está ubicada delante del monumento por el Centenario de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), y a escasos metros de la propia sede de la citada entidad, como así también de Tribunales, justamente las instituciones que los familiares señalan como responsables de que la justicia nunca llegue.
“Detrás del fútbol, que es un deporte hermoso, hay una mafia organizada y un negocio muy turbio. La misma AFA es el nido de la corrupción, y hoy seguimos luchando contra quienes siempre estuvieron ausentes ante nuestros pedidos”, sostuvo Liliana García, otra madre de un hincha asesinado, en la Copa América de Uruguay ’95, y presidenta de FAVIFA. Justo ayer, su hijo hubiera cumplido 33 años.
Como era de esperar, las críticas hacia la conducción del fútbol argentino continuaron, y Juan Manuel Lugones, asesor legal de FAVIFA, denunció que “en la AFA sólo se piensa en los negocios, y por eso ahora surge el empadronamiento de hinchas, porque justamente es un negocio, y de $60 millones”.
Además, los cañones de Lugones también apuntaron al Jefe de Gobierno de la Ciudad, Mauricio Macri (“Buenos Aires tiene 18 estadios, y ninguno posee habilitación”) y a los organismos de control porteño y bonaerense (“no se arregla la violencia pactando con los barras”).
El cierre estuvo a cargo de Hourest, quien dedicó unas sentidas palabras a los familiares presentes, y desarrolló brevemente una teoría tan lamentable como posible: “los violentos se manejan impunemente porque son conocidos, y por eso el sistema de seguridad del Estado los protege y los apaña”.
El acto concluyó con una suelta de globos blancos, como símbolo de la lucha de las familias de las víctimas, en búsqueda de la tan demorada justicia.
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